ENTORNO Y CUIDADO

Escrito por:

Juan Carlos Santacruz  
Director Ejecutivo
Fundación Colombiana del Corazón

MUNICIPIOS PROMOTORES DE LA CULTURA DEL CUIDADO

Un profundo análisis de varias experiencias de ciudades y municipios que han impulsado programas orientados a diseñar entornos para aprender a que sus pobladores sean saludables, nos llevó a construir desde la Fundación Colombiana del Corazón una GUÍA PARA MUNICIPIOS PROMOTORES DE LA CULTURA DEL CUIDADO.

La Guía establece líneas de promoción, bases para educación y divulgación, sugerencias normativas y recomendaciones de entorno para promover la cultura del cuidado en los pobladores.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud – OMS en la estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud, los factores de riesgo de las enfermedades no transmisibles (ENT) suelen coexistir e interactuar, de allí que los regímenes alimentarios sanos y la actividad física, junto con el control del tabaco, representen una estrategia eficaz para contener la creciente amenaza de estas enfermedades. (Organización Mundial de la Salud_OMS, 2004).

La Guía que proponemos tiene por objetivo ofrecer a las comunidades una oportunidad para que los individuos que las componen puedan impulsar estilos de vida para el bienestar y el buen vivir, que permitan impactar en la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares y de otras enfermedades no transmisibles.

¿Qué acciones debe implementar un Municipio para satisfacer los pedidos de la Guía?

  1. El municipio debe establecer, documentar, implementar, mantener y mejorar continuamente un programa de investigación de prevalencia de enfermedades cardiovasculares y enfermedades no transmisibles por áreas, edades y estratos, a manera de observatorio.
    Este programa debe identificar poblaciones específicas y determinadas, de manera que puedan ser la base de sustento y la guía inicial de base que pueda permitir proyectar la realidad de la prevalencia de enfermedad cardiovascular en una población determinada. Puede tratarse
  1. En el Plan de Desarrollo Municipal se deben incorporar políticas públicas que permitan la generación e impulso de entornos propiciatorios para la práctica de la actividad física, como el impulso de ciclovías y recreovías, ciclorutas, senderos para caminantes, etc.
    El municipio debe impulsar la comercialización de productos que garanticen una alimentación equilibrada con programas de capacitación para la conservación y venta de frutas y verduras e información permanente sobre alimentos en subienda.
    Los espacios libres de humo de tabaco deben avanzar en la población en forma paulatina, primero con la divulgación de la normatividad global y nacional y después con complementos de normatividad local, que puedan lograr cada vez un mayor número de espacios libres de humo de tabaco.
  1. El municipio debe contar con un plan continuo y sistemático de educación de los elementos que integran el planteamiento de la cultura del cuidado con pedagogía sobre la cultura del movimiento, la cultura de aprender a comer, la cultura de espacios libres de humo y la cultura de actúa con corazón de mujer, el cual puede sustentarse en el kit pedagógico del Programa Corazones Responsables de la Fundación Colombiana Corazón.
    Se trata de promover y mantener escenarios permanentes de reflexión y sensibilización, mediante la utilización de elementos didácticos para crear un entorno favorable frente a los principales elementos que generan condiciones de cuidado del individuo y del entorno, fomentando decisiones que incentiven el movimiento, una alimentación balanceada y vivir lejos del humo del cigarrillo. Para generar pensamientos favorables hacia el cuidado, los elementos que soportan el plan deben ser valorados y estudiados con rigor para que sean eficientes en su pedagogía como elementos básicos de educación y comunicación.
  1. El municipio debe considerar la posibilidad de generar un contexto legal que respalde la promoción de la cultura del cuidado, mediante la promoción y divulgación de normas que sustenten los programas específicos orientados a propiciar decisiones que permitan crear estilos de vida para el cuidado, disminuyendo a eliminando los peligros que impiden a los ciudadanos tomar decisiones saludables y de cuidado.

  1. En el Plan de Desarrollo Municipal y/o en el Plan de Salud Municipal se debe generar una declaración pública donde conste el compromiso de promover el bienestar y el buen vivir para el cuidado de vida, para la generación de entornos propiciatorios de comportamientos saludables y para la proyección de la felicidad entre sus habitantes. El Plan debe obedecer a un trabajo intersectorial con representantes de las comunidades, el sector académico, el sector salud y la administración, incorporando las metas de prevención de la salud cardiovascular y de otras enfermedades no transmisibles como objetivo estratégico que contribuya al desarrollo integral de los habitantes del municipio.
    Además de estos 5 pilares fundamentales, la guía establece un programa de planificación para identificación, caracterización y clasificación de factores de riesgo; así como los recursos, funciones responsabilidad y autoridad con la Creación de un Comité Intersectorial amplio y participativo que formule la estrategia global de promoción de estilos de vida para el bienestar y el buen vivir.
    Por último la guía establece la necesidad de establecer, implementar y mantener una política de capacitación para el cumplimiento de todas las normas relacionadas con los programas de resucitación cardiopulmonar y de provisión y manejo de desfibriladores automáticos, DEAs.
    La estrategia implementada por el municipio debe plantear las siguientes metas:

    • Aumentar en un 4% el nivel de actividad física y el gasto de energía en un 16% en la población en el primer año.
    • Incrementar el conocimiento sobre que el ejercicio y la actividad física, dentro de la cultura de ser físicamente activo, pueden reducir los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular.
    • Aumentar el uso de las escaleras en un 50%.
    • Aumentar en un 50% el tiempo de actividad física en las clases escolares.
    • Aumentar en un 50% la cantidad de minutos dedicados a realizar actividad física moderada o vigorosa en los niños en edad escolar.
    • Aumentar el 30% en el tiempo dedicado a la actividad física y un 20% la frecuencia de práctica en el primer año.
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